EIVLYS: Aprendiz a intérprete de sueños

Inicios en el mundo de los sueños y las emociones.

Este blog recoge los inicios de una investigadora de sueños y sincronías... dando algunas posibles interpretaciones de sus propios sueños.

¿HAS SIDO FELIZ?

Escrito por eivlys 28-11-2009 en General. Comentarios (2)

¿HAS SIDO FELIZ?

¿Y ESTO QUÉ ES?

 



 

Ayer me fui con unos cuantos amigos a la conferencia de Jorge Bucay. El aforo era muy pequeño, por lo que el hombre dio dos conferencias en vez de una para poder atender a todos lo que vinieron a escucharle. Me quedé a las dos porque quería que me firmase mi libro al final de la charla. Fue genial, es un encanto de hombre, muy amable, simpático, agradable, ameno, sencillo a la vez, humano y sobre todo muy cachondo, nos hizo reír desde el principio al fin. A por cierto, vive muy cerca de nosotros, ¡en Nerja!. Yo me lo imaginaba en Argentina de gira por España.

 

La conferencia no tuvo desperdicio alguno y volveré a escucharle en otra ocasión. No hablaré de lo que dijo porque sería demasiado largo pero sí diré que me llamaron la atención una cuantas cosas. Primero su gran amor o adoración por su abuelo paterno, que era un hombre al que no le gustaba trabajar - sí es que trabajó algún día - era un gran bebedor y un gran fumador, pero sobre todo un hombre muy feliz, que disfrutaba de la vida a tope y siempre estaba riéndose, sobre todo de sí mismo. Creo que el buen humor del Sr. Bucay lo tuvo que heredar de aquel abuelo. Me gustó ver este gran amor y respeto por su pariente. Sabía reconocer sus cualidades tanto como sus defectos, pero no se paraba en lo que hizo probablemente mal, sino en lo que le transmitió: alegría, felicidad, bienestar, amor... Mi padre se parecía a aquel hombre, salvo en el hecho de que era un trabajador ejemplar, pero yo aun no siento tanto aprecio. Quizás sea por el hecho de que era bromista y encantador fuera de casa. Me gustó esta capacidad de amor incondicional, esta tolerancia que al menos vislumbré en el escritor. Segundo me llamó la atención la respuesta de la abuela paterna, al preguntarle el nieto si había sido feliz (era la persona  a la que probablemente peor trataba el abuelo): "¿Y esto qué es?", fue su respuesta. Nunca se había planteado si debía o no ser feliz, se contentó con vivir y hacer lo que se esperaba de ella que hiciese. Nos comentó el psichiatra/escritor que la noción de "Felicidad", o búsqueda de un estado de felicidad, es relativamente nueva en nuestras sociedades.

 

Supongo que al estar cubiertas nuestras necesidades más básicas, ya podemos dedicarnos a pensar sobre nosotros mismos e ir un poco más lejos sobre el sentido del ser humano, de nuestra función, de nuestras metas como personas encarnadas.

 

Por último nos hizo ver a todos que ciertos tipos de matrimonio que hoy día fracasarían (por ejemplo donde no hay libertad sobre todo para uno de los miembros de la pareja...), han funcionado para otras personas hoy o en otras épocas. Se refirió sobre todo al matrimonio de sus abuelos maternos, en el que el abuelo se casó con la abuela porque el traje de novia que él había comprado para la novia con la que supuestamente se iba a casar pero que lo dejó plantado un mes antes de la boda, le iba a entrar bien. ¡En definitiva se casó con la abuela de Jorge Bucay, porque no iba a desperdiciar un traje de novia que le había costado lo suyo! ¿Que pasaría durante los 60 años de matrimonio, que cuando la abuela murió, el abuelo la siguió a los tres meses, porque no podía vivir sin ella? Amor, a lo mejor no el mismo tipo de amor que a nosotros nos gustaría o nos iría, pero un amor que les convino durante su vida marital.

 

Esta experiencia me hizo reflexionar sobre mi propio matrimonio que terminó en divorcio. El divorcio no significa necesariamente fracaso. Si me preguntasen: "¿Has sido feliz en tu matrimonio? Contestaría: sí, inmensamente feliz. Me convino este matrimonio durante muchos años y fui realmente muy feliz con mi marido. Simplemente cambié. Fuí en busca de lo que tenía que haber buscado 20 años atrás. Donde me equivoqué y sufrí, fue cuando pretendí que mi esposo cambiase como yo quería que cambiase. No fui tolerante y esta intolerancia me dañó. Pasé muchos años sufriendo por lo que ya no podía seguir siendo en vez de haber agradecido la maravillosa experiencia que tuve durante casi 20 años y que me dejó mucho amor y no traumas como es el caso de muchas mujeres o hombres separados o divorciados. Ayer con más énfasis todavía que antes, después de escuchar a las historias maritales de la familia Bucay, sentí lo afortunada que había sido durante tantos años.

 

A veces nos empeñamos en ver "fracasos" donde solamente hay necesidad de cambios. A veces nos quedamos detrás de la puerta que acabamos de cerrar lamentando un fracaso que en realidad jamás existió impidiendo abrir la puerta que tenemos delante, esta puerta que nos llevará incluso a más felicidad que antes. ¡Cúanta fuerza negativa tuvo en mí esta simple palabra, este concepto tan erróneo!

 

He sido inmensamente feliz en mi matrimonio y lo sentiré siempre en mi corazón.

 

Sylvie

 


Jorge Bucay, psiquiatra y escritor, es uno de los autores más leídos del mundo en lengua hispana. A través de historias tradicionales procedentes de muy diferentes culturas del mundo, Bucay nos ayuda a despertar, a darnos cuenta, a conocernos mejor.
Su mensaje central es el de la auto-responsabilidad: todos tenemos el deber de hacernos responsables de nuestra propia vida y de buscar la felicidad. Solo así podremos ayudar después a otros a encontrar su propio camino.
Bucay cuenta cuentos "que sirven para dormir a los niños y para despertar a los adultos" , "Déjame que te cuente" o "Cuentos para pensar". Y cuenta historias para aprender el camino de crecimiento personal, como "Amarse con los ojos abiertos" o "Seguir sin ti".

TAN BELLOS OJOS

Escrito por eivlys 20-11-2009 en General. Comentarios (0)

“TAN BELLOS OJOS”

 

 

  • ALZAR LA VISTA
  • MIRADA PENETRANTE

 

El martes por la mañana me vi confrontada con un problema que superar. Me cogió por sorpresa, lo que me ayudó a no ponerme del todo nerviosa. Recordé un sueño del año pasado que me decía que tenía miedo en esta situación, así que decidí coger el toro por los cuernos y enfrentarme valientemente a lo que en realidad no era un problema pero que para mí me suponía un reto,  un esfuerzo de superación. Alcé la vista y miré mi “problema” a la cara.

 

Al medio día me fui al oftalmólogo. El médico me cogió enseguida y no estuve más de 5 minutos, creo que el facultativo tenía prisa por llegar a su casa. Me echó unas cuantas gotas viscosas amarillas por los ojos y me afirmó que no tenía nada. Me alegro, ¿pero entonces qué me pasa con los ojos? Me comentó que en la próxima revisión tendría que ponerme un colirio que dilataría la pupila y se vería mejor.  Me mandó a pedir cita -  ¡que me dieron para el 2 ó el 6 de octubre del 2010!!!!!! -. Sigo sin solución para mi problema visual.

 

Mientras esperaba mi turno para pedir cita (al menos 50 minutos), me puse a leer un librito pequeño que tengo en el bolsillo: “Los Sueños” de Freud (Alianza Cien) y me reí  yo solita en la sala. Parece que el martes por la mañana el Universo con su simbología estaba de mi parte para decirme que estoy alzando bien la vista sobre mis asuntos. Van viento en popa. Os recalco esto para que os deis cuenta de cómo el Mundo Externo, que yo llamo a menudo Mundo Invisible o Mundo espiritual, se conjura para aportarnos la información necesaria en el momento adecuado. Cuanto más confiamos, cuanto más relajados estamos, cuanto más felices somos, más se abre nuestro canal de percepción para darnos cuenta de los detalles, pistas, elementos que recibimos a diario. El martes por la mañana yo debía trabajarme el asunto de “LA VISTA”, tenía que mirar algo a la cara, más tarde sin darme cuenta, yo me dirigía a un oftalmólogo (cita prevista desde hacía dos meses) y luego recibí la lectura de este pasaje sobre un análisis de un sueño de Freud, que yo titularía TAN BELLOS OJOS.

 

Os voy a copiar parte del capítulo que leí mientras esperaba: el método que usaba Sigmund Freud para analizar su propio sueño. Yo repito mucho a mis amigos, a las personas que me piden consejos sobre un sueño, qué sientan, que cierren los ojos para sentir los elementos del sueño, a ver el mensaje que los elementos oníricos les transmiten, que sensaciones aparecen y hasta donde llevan estas sensaciones, a otros recuerdos, otros sentimientos olvidados… Freud decía más bien “ocurrencias en la autoobservación” y luego explicaba como el desarrollo de las ocurrencias/asociaciones entre sí, llevaban a la comprensión del sueño o del problema que nuestro inconsciente quería comunicarnos.

 

 

“Varias personas comiendo juntas. Reunión de invitados o mesa redonda… La señora E.L. se halla sentada junto a mí, y coloca con toda confianza una de sus manos sobre mi rodilla. Yo alejo su mano de mí, rechazándola. Entonces dice la señora: “¡Ha tenido Usted siempre tan bellos ojos!...” En este punto veo vagamente algo como dos ojos dibujados o el contorno de los cristales de unos lentes…”

 

Esto es el sueño, o, por lo menos, todo lo que de él recuerdo, pareciéndome oscuro y falto de sentido, pero, sobre todo, extraño. La señora E.L. es una persona con la que apenas he tenido relaciones de amistad, y jamás, que yo sepa, he deseado tenerlas más íntimas. No la he visto hace largo tiempo, y no creo que en los últimos días hablase yo o me hablasen de ella para nada. El fenómeno onírico no fue en este caso acompañado por afecto ninguno.

 

El reflexionar sobre este sueño no lo aproxima en nada a mi inteligencia. Sin propósito determinado y absteniéndome de toda crítica iré, pues, anotando las ocurrencias que surjan en mi autoobservación. Al comenzar a hacerlo observo en seguida que es muy ventajoso dividir el sueño en sus elementos y buscar las ocurrencias que se enlazan a cada uno de ellos.

 

Reunión de invitados o mesa redonda. A ello se enlaza en el acto el recuerdo de un pequeño suceso con el que terminó la tarde de ayer. Había yo abandonado, en unión de un amigo mío, una poco numerosa reunión. Mi amigo se ofreció a tomar un coche y conducirme en él a mi casa. “Prefiero un taxímetro” –dijo. El verlo funcionar entretiene mientras se va el coche”. Al subir al vehículo y abrir el cochero el aparato, dejando ver la cifra de 60 céntimos, que constituye la suma inicial del precio de la carrera, proseguí yo la broma de mi acompañante diciendo “Apenas hemos montado y ya le debemos 60 céntimos. Los coches con taxímetro me recuerdan siempre la mesa redonda de los hoteles. Le hacen a uno avaro y egoísta, recordándole de continuo su deuda. A mí me parece que ésta crece demasiado de prisa,  y temo que me vaya a faltar dinero para pagar. Igualmente, en la mesa redonda no puedo defenderme de la cómica preocupación de que me sirven poco y debo pensar en sacar el mejor provecho posible a mi dinero.” En lejana conexión con esto cité luego los versos: “Nos introducís en la vida – y dejáis que el desdichado llegue a ser deudor”.

Una segunda asociación a la idea de mesa redonda: hace pocas semanas me disgustó profundamente la conducta que mi mujer observaba en la mesa redonda de un balneario tirolés no mostrándose todo lo reservada que yo hubiera deseado con respecto a unos vecinos de mesa con los que no quería yo entrar en relación alguna. Con tal motivo rogué a mi mujer que se ocupase más de mí y menos de aquellos extraños. Esto es equivalente al hecho de que en la mesa redonda me hubieran atendido poco. Ahora se me aparece también la contraposición existente entre la conducta de mi mujer en aquella mesa redonda y la de la señora E.L. en el sueño dedicándose por completo a mí.

Prosigamos. Observo ahora que el sueño es la reproducción de una pequeña escena que se desarrolló en idéntica forma entre mi mujer y yo en la época en que le dirigí secretamente mi proposición de matrimonio. La caricia por debajo de la mesa fue la respuesta a la carta en que yo hacía mi petición. Más en el sueño quedó sustituida mi mujer por la señora E.L., en absoluto extraña a mí.

Esta señora es hija de un hombre al que he debido dinero. No puedo menos de observar aquí una insospechada conexión entre los trozos del contenido del sueño y mis ocurrencias. Siguiendo la cadena de asociaciones que parte de un elemento del contenido del sueño llega uno en seguida a otro elemento del mismo. Mis ocurrencias sobre el sueño presentan conexiones que en aquél no se muestran visibles..

Cuando alguien espera que otro cuide de su provecho sin sacar de ello por su parte ventaja alguna, ¿no se suele, acaso, dirigir a tales ingenuos la pregunta de si esperan que haga uno todo aquello por sus bellos ojos? Pues entonces la frase “¡Ha tenido usted siempre tan bellos ojos” no significa otra cosa que “Usted ha logrado siempre de los demás todo lo que ha querido. Así, todo lo ha tenido usted de balde.” Naturalmente, por lo que a mi vida respecta, la verdad ha sido la contraria. Todo lo que los demás han hecho por mí lo he tenido que pagar con creces. Más ayer debió de hacerme impresión haber tenido de balde el coche en que mi amigo me condujo a casa.

Sin embargo, el amigo en cuya casa nos reunimos ayer sí me ha hecho considerarme varias veces en deuda de gratitud con él. Hace poco dejé pasar sin aprovecharla una ocasión de pagarle sus favores. No ha recibido de mí más que un solo regalo: una copa antigua con ojos pintados en derredor. Reciben estas  copas el nombre de occhiale y era creencia de que rechazaban el mal de ojo. Mi amigo es, además, oculista, y aquella misma tarde le había preguntado por una paciente a la que había enviado a su consulta para que le graduara la vista y le indicara las lentes que debía usar.

Observamos que ya se hallan incluidos casi todos los trozos del contenido del sueño en su nuevo contexto. Más podría preguntarse aún por qué el plato que en el sueño se servía a la mesa eran precisamente espinacas. Tal preferencia se debe al recuerdo de una escena que se había desarrollado en nuestra mesa familiar poco tiempo antes, y en la que un hijo mío – y aquel del que sí podía decirse con justicia que poseía unos hermosos ojos - se negó a probar dicha verdura. También yo, cuando niño, compartí largo tiempo este horror a las espinacas, hasta que mucho después se transformó mi gusto y llegaron a ser uno de mis platos favoritos. La mención de este plato establece así una aproximación entre mi niñez y la de mi hijo. “Ya puedes alegrarte de tener qué comer, aunque sean espinacas – había dicho mi mujer al pequeño gourmet – hay muchos niños que se contentarían con ellas.” De este modo se me recuerdan las obligaciones de los padres para con sus hijos, y las palabras de Goethe: “Nos introducís en la vida y dejáis que el desdichado llegue a ser deudor”, muestran en esta conexión un nuevo sentido.

Haremos alto aquí para revisar los resultados obtenidos hasta ahora en el análisis del sueño. Siguiendo las asociaciones que se enlazan a cada uno de los elementos del sueño, separado de la totalidad, he llegado hasta una serie de pensamientos y recuerdos en los que tengo que reconocer valiosas manifestaciones de mi vida anímica. Este material, hallado por medio del análisis del sueño, se muestra en íntima relación con el contenido del mismo, pero dicha relación es de tal naturaleza, que del contenido del sueño nunca hubiese podido yo deducir directamente lo hallado. El sueño estaba desprovisto de todo afecto y era incoherente e incomprensible; en cambio, mientras que desarrollo los pensamientos tras de él ocultos voy experimentando intensos y fundados movimientos afectivos y los pensamientos mismos van formando, con admirable docilidad, cadenas lógicamente eslabonadas, en las cuales se repiten como centrales determinadas representaciones. Ideas de este género no representadas por sí mismas en el sueño son en nuestro ejemplo la antítesis egoísta-desinteresada y los elementos ser deudor y hacer de balde. En el tejido cuya trama nos descubre claramente el análisis podría yo ahora separar más los hilos y demostrar que van a unirse todos en un nudo único; pero consideraciones de naturaleza no científica, sino privada, me impiden llevar a cabo en público tal labor.

Al efectuarla revelaría muchas cosas íntimas que prefiero permanezcan secretas; cosas de que tampoco yo me había dado clara cuenta hasta que el desarrollo de este análisis las ha puesto ante mis ojos y que aún a mí mismo me cuesta trabajo confesarme. ¿Por qué, pues, no he elegido mejor otro sueño cuyo análisis fuera más comunicable y, por tanto, más apropiado para hacer surgir una convicción sobre el sentido y la conexión del material descubierto? La respuesta a esta interrogación es que todo sueño con el que emprendiera mi labor investigadora conduciría sin remedio a cosas difícilmente publicables, imponiéndome la necesidad de ser discreto. Tampoco evitaría estas dificultades escogiendo para analizarlo un sueño de otra persona, a menos que las circunstancias permitieran prescindir de todo velo sin daño alguno para el que en mí se confiara.

 

Este análisis del sueño de S. Freud, me habla de mis propios problemas: el dar y recibir con equilibrio. Estoy sospechando que parte de mis problemas de digestión, estreñimiento así como urinarios (ligera estenosis uretral) vienen de esta incapacidad de aceptar recibir cosas a las que tengo derecho y por consiguiente dejarme llevar por la vida, fluir. Tengo miedo de no poder abastecerme, de no tener lo suficiente, por ello me contraigo ante los retos de la vida e intento controlar los acontecimientos. La sede del control está en el estómago. El martes tuve que alzar la vista y mirar un supuesto problema a la cara, porque creí que debía mostrar que era fuerte. Cuando una persona intenta demostrar que es fuerte, es porque en realidad se siente débil, pero no quiere que los demás vean su vulnerabilidad. Según el Curso de Milagros, el ser atacado o agredido pertenece al mundo de las ilusiones del ego. Sin embargo ahora podemos cambiar los polos, dejar el mundo de las percepciones o ilusiones, entrar y crear el mundo de la realidad, que pertenece a lo divino. Por ejemplo yo pienso inconscientemente que no valgo ni merezco nada porque sin saberlo creo que he pecado, soy culpable y merezco un castigo, por lo tanto evidentemente el que o lo que se acerca a mí no puede ser bueno, sea una situación o una persona (no merezco nada bueno). Si es una persona, y no valgo, me juzgará. No quiero ser juzgada, por lo tanto, debo estar a la defensiva. Algunos de nosotros desplegamos nuestro ego, otros enseguida atacan, siendo con sus palabras cortantes o agresivos. El Curso de Milagros dice: “Todos los hijos de Dios, son Santos, Todos son los Hijos de Dios son queridos tiernamente por el Padre. Dios no quiere nada malo para sus hijos, es solamente la creencia del Ego, la que quiere que nos mantengamos en el olvido de nuestra descendencia y herencia. Ahora mismo si dejásemos el mundo de las ilusiones, podríamos acceder al mundo de la Verdad, el mundo de la Realidad Divina y poseer cuanto necesitamos en el presente: abundancia, salud, felicidad, amor…” ¿Por qué he de pensar que la situación o persona que tengo enfrente mía, tiene que ser potencialmente agresiva, por lo cual he de hacer una demostración de fortaleza o de Ego? Porque creo que me merezco ser agredida, merezco atraer lo malo y no lo bueno, porque habré hecho algo supuestamente malo. El Curso de Milagros dice: “Para Dios no existe el sentimiento de culpabilidad, sino el AMOR. Si el mundo del ego es sólo ilusión, y la culpabilidad pertenece sólo al mundo del ego, entonces no existe ni la culpabilidad, ni los culpables”. Si no soy culpable de nada, porque jamás hice nada malo en el mundo divino, entonces me merezco lo mejor. Pero si creo en el mundo del ego, en el mundo de las ilusiones y no dejo esta falsa creencia, por cada error que he cometido, deberé pagar eternamente un alto precio en sufrimiento supuestamente redentor. El C. de M. afirma que tenemos necesidad de la expiación, para liberarnos del sufrimiento y obtener lo que nos pertenece por derecho: la paz, la felicidad, el amor… eternos.

Si aplico esta idea a mi problema, si creo realmente que soy “inocente”, ya no habré de luchar por tener, porque lo tendré todo, no habré de luchar por defenderme, por demostrar a los demás que soy falsamente fuerte e invencible, porque no mereceré jamás ser atacada al saber que me merezco ser amada y valorada. Si lo puedo tener todo, no procuraré jamás intentar tener nada a la fuerza, almacenar cosas inútiles por si me hace falta para mañana, meterme a la fuerza comida física, emocional o espiritual en el estómago. Si lo puedo tener todo, ya no tengo necesidad de estar angustiada, ya puedo relajarme, fluir, no he de controlarlo todo, por lo tanto mi estómago puede descansar, no fabricar tantos jugos gástricos agresivos e innecesarios. La metafísica dice que el pensamiento es creativo, lo que yo pienso, soy. ¿Cuales son los pensamientos que elijo: los ilusorios del ego o los verdaderos divinos? Como podéis comprobar, fueron las casualidades, las sincronizaciones, las que me llevaron sin darme cuenta el otro día a leer el análisis del sueño de Freud.  No fueron solamente las coincidencias con lo de la “vista”, que debían llamarme la atención sino la reflexión de Freud sobre la antítesis egoísta-desinteresada o deudor y hacer de balde. Yo, personalmente, tengo un enorme conflicto entre el dar y el recibir, por mi número 3 en karma, hacia el exterior. A veces he sido extremadamente generosa y me he perdido en el dar, otras veces no he fluido y no quise entregar por miedo a no tener o a perder lo poco que tenía. Un día me dijeron: “Cuando aprendas a recibir sin tener que dar nada a cambio, sabrás dar sin esperar nada a cambio”.

Opino que es tiempo para mí, recibir del mundo real, del mundo divino lo que necesito, lo que deseo y es bueno para mi alma, por ser simplemente una hija santa, amada por mi Padre.

 

Para terminar os contaré brevemente un sueño que tuve hace años, uno de los primeros que empecé a investigar. Sospecho que está relacionado con lo de hoy.

 

Estoy en el colegio de mi infancia y veo como en el despacho del Director un hombre de unos 30 y picos años, pelirrojo con barba y pelo largo está haciendo fotocopias. Siento que es mi esposo, siento que es inmensamente bueno y que lleva todo el peso del sufrimiento del mundo en sus hombros. Yo veía la escena desde el exterior, desde una ventana, como colgando en el aire, fuera. En un momento dado alza la vista y me mira directamente a los ojos. Su mirada era profunda, penetrante, luminosa, y tenía tanta fuerza que no pude aguantarla. Salí disparada enseguida hacia el exterior. Lo que pasó a continuación fue una larga búsqueda (en forma de espiral) para poder hablar con el director. En el camino de vuelta o regreso, me encontraba con hombres impedidos físicamente o con problemas a los que no quería atender o ayudar porque si me paraba a ayudarles, yo tardaría más en volver a hablar con el director. Finalmente los veía tan impedidos, o con problemas, que mi corazón no podía dejarlos sin ayuda y me paraba medio a disgusto para socorrerlos. Luego los miraba y los veía tan guapos que los quería enamorar.

 

Entendí en parte el sueño, años más tarde. Supe quien era aquel hombre pelirrojo cuando leí “CABALLO DE TROYA 1”. Cuando el protagonista, Jasón, regresa al año +- 33 de nuestra calendario y ve por primera vez de espalda a Jesús. Sintiendo la presencia del astronauta, el Maestro decidió darse la vuelta y Jasón fue sobrecogido por la profunda y penetrante mirada de Jesús el Cristo. Cuando leí el texto, me dije a mi misma: conozco esta mirada. Tardé días en recordar y relacionar el sueño con aquella penetrante mirada. Años más tarde, Luis Mariano preparó su primer Congreso Nacional del Periodismo del Misterio en Fuengirola, al que acudí con Pepi (Investigación Rosa/Conejo) porque venía J.J. Benitez. La casualidad/causalidad hizo que eligiésemos sentarnos en la 2ª o3ª fila a la derecha. Cuando llegaron J.J. Benitez y su mujer, la comitiva les dirigió hacia los asientos que estaban delante de los nuestros. Recuerdo que Pepi que es muy extrovertida aprovechó la ocasión para charlar con la esposa del escritor. Después de su conferencia, en la cual sentí el gran amor y respeto que tiene este hombre por la figura y el personaje de Jesús, la gente se puso en cola para que firmase autógrafos en los libros. Yo creo que podía haber por lo menos 250 personas en fila india. Yo no sabía si adherirme también a la fila y si contarle lo que me había pasado con su libro y mi sueño. Dudaba porque aquel pobre hombre debe hartarse de tener que escuchar a tanta gente alabándole por sus best-sellers. Cuando me decidí fui casi de las últimas y me armé de valor. Le expliqué escuetamente que yo investigaba sueños y que gracias a su libro había podido entender que había visto yo también la mirada penetrante y llena de amor de Jesús. Le dije que en realidad, la que hacía las fotocopias era yo, porque había iniciado la publicación de una revista llamada EIVLYS (mi nombre al revés) sobre emociones, yo investigaba, escribía artículos, recogía crónicas, relatos, poemas… de colaboradores, maquetaba, fotocopiaba, montaba la revista y la distribuía gratuitamente. Sospechaba que se trataba de mi propio cristo interior. Aquel escritor me miró y escuchó muy atentamente. Me sentí apreciada, sentí en la energía que emanaba de aquel hombre, que había un profundo respeto de un investigador hacia otro igual. La noche anterior al encuentro con J.J. Benitez había soñado que Harrisson Ford y yo nos besábamos. No era un beso lujurioso sino un beso de dos personas que se atraían simplemente: dos personas afines, cuyas energías se atraen y respetan. Indiana Jones representaba al escritor/investigador/aventurero que es J.J., los dos hacen lo mismo: van en busca del arca pérdida, del Santo Grial…

 

  

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ÉRASE UNA VEZ UN DEDO

Escrito por eivlys 19-11-2009 en General. Comentarios (0)

Buscando información sobre la digestión y mis problemas estomacales, me encontré con el libro del Dr. Deepak Chopra “La Digestión Perfecta”, en el cual habla al principio de la mecánica cuántica de la digestión.

 

Recogeré algunas anotaciones de las primeras páginas:

 

“El principio de la nueva/antigua perspectiva derivada de la Ayurveda, es que el cuerpo humano no es una “escultura congelada”, sólida, particularizada, estática y fragmentada, que existe aislada del resto de la naturaleza. Desde este punto de vista, el cuerpo humano es un campo dinámico de energía. Participa constantemente de un intercambio con el campo mayor de energía que lo rodea, en el que está comprendido el resto del Universo. Lo más notable de todo es que, como resultado de este intercambio constante, tu cuerpo se está renovando y reemplazando en cada momento de tu vida. (…) Toda la renovación y la recreación están muy cuidadosamente controladas. (…) ¿Dónde se origina ese cuidadoso control? En una palabra, se origina en la inteligencia. (…) Nuestra fisiología en sí tiene una inteligencia inherente, y las muchas funciones fisiológicas que guían el reemplazo de células, moléculas y hasta de átomos, depende de la inteligencia inherente que habita el cuerpo humano. (…) La inteligencia interior del cuerpo es el genio último y supremo que refleja la inteligencia del universo como un todo. (…) Obviamente no hay un órgano que sea responsable por sí solo; cada parte del cuerpo es capaz de reconocer cuándo está dañado y puede iniciar la curación. (…) Aunque se han escrito incontables artículos sobre el proceso de coagulación de la sangre, por ejemplo, sigue siendo verdad que no hay intervención médica capaz de reproducir la acción curativa que se produce en un diminuto corte hecho en el dedo. (…) El Ayurveda define la curación como el proceso de devolver el cuerpo a sus funciones naturales. Esto se logra animando la inteligencia inherente a cada célula del cuerpo. (…) El médico sabio crea condiciones que faciliten la restauración de la salud, pero siempre reconoce que, más allá de los poderes del facultativo, es algo distinto lo que realiza el trabajo de curación en sí. (…) En Occidente acostumbramos a asociar la inteligencia con el cerebro, no con el estómago o los intestinos. Pero el Ayurveda reconoce la inteligencia que existe en cada órgano, en cada célula del cuerpo. (…) Todas las funciones de tu cuerpo tienen puntos de equilibrio inherentes, establecidos por la inteligencia natural, (…) sólo cuando este equilibrio se altera por algún motivo, comienzan a presentarse los síntomas. (..) Tu tarea no es tanto derrotar o suprimir los síntomas como restaurar el equilibrio al organismo, con lo cual los síntomas desaparecerán por sí solos. (..) El cuerpo forma parte del campo unificado mayor, y nuestro ser se extiende más allá de los confines de este saco de piel y huesos, hasta los últimos rincones del cosmos. Nuestros pensamientos, imaginaciones, sentimientos, deseos y energías son tan “nosotros” como las uñas, los lunares y el tracto digestivo.

 

 

Después de leer esto, recordé algo que escribí en la revista Eivlys nº 8, de marzo de 2001.

 

 

ÉRASE UNA VEZ UN DEDO…

 

He leído por allí que todos somos uno y que el Uno que se supone es Dios, somos nosotros, que cuando miro a una persona, estoy viendo el mismo rostro de Dios: que soy yo misma, que es imprescindible que vele por el interés de mi vecino, ya que mi vecino soy yo misma y que si él sufre, yo también sufro; que si le robo, me robo a mi misma. Entiendo entonces que a partir del momento que yo comparto esta filosofía, ya no puedo seguir mintiendo, envidiando, robando, traicionando, matando, cerrando los ojos frente al sufrimiento de un tercero, porque sé que en realidad me haré daño a mi misma. He leído por allí que nuestro destino es tender hacia la Unidad preservando y respetando las diferencias.

 

¿Pero cómo puedo ver en el rostro de la persona que tengo enfrente mi propio rostro?

 

Ayer mismo una amiga me estaba comentando una conversación que tuvo con un compañero de trabajo: hablaban de la trinidad. Ana decía que había “más que la trinidad” ya que todos somos elementos de Dios, todos somos partículas de Dios, igual que Jesús es el hijo de Dios, es el padre y el espíritu al mismo tiempo, todos los elementos del Universo y concretamente los seres humanos comos hijos de Dios, y a la vez padre/madre (Dios mismo) y espíritu. Pero cómo puedo yo entender que también soy el padre – el hijo no es tan difícil - ¡pero el padre mismo, Dios mismo!

 

Primero he tenido que superar mi miedo a la blasfemia, que me inculcaron durante mucho tiempo. Después tuve que aceptar que Dios sólo es amor y si es amor, me ama simplemente y tengo derecho a lo mejor y desde luego a exigir en su corazón un sitio al lado de su supuesto hijo predilecto que es Jesús. Jesús era Jesús, el príncipe en el corazón de Dios y pensar que yo podía estar a su lado en el corazón de Dios me supuso echar abajo otro miedo a la blasfemia. Pero ¡Si es Jesús mismo quien dijo a través de lo que contaron su apóstoles que todos éramos hijos del Eterno! Entonces considerarme tan digna como “el rey de este mundo”, no era blasfemia ninguna.

 

¿Ahora bien, cómo puedo entender que también soy Dios? Ana lo resumió muy bien: el océano está compuesto por millones de gotas de agua, todas las gotas de mar reunidas hacen el océano. Mi hija con escasos 8 años que tenía, lo comparó con un puzzle, cada pieza del puzzle somos nosotros: un trocito de Dios, el puzzle entero es el Dios Completo.

 

Yo sé por experiencia que si voy contando por allí que mi vecino soy yo misma, la gente pensará que me falta un “tornillo”, que vivo sin los pies en la tierra. ¿Pero cómo puedo llegar a explicar que haciendo daño a un vecino, me hago daño a mi misma; que amando al prójimo, me amo a mi misma; que ayudando a un tercero, siempre me ayudo a mi misma; que deseando los mejores beneficios a mis competidores, es darme a mi misma los mejores beneficios; que pensar en hacer florecer el negocio de mi jefe, es saber que hago florecer mis propios asuntos y viceversa? Todos por miedo a subsistir, queremos tener más y más, y no dejamos nunca de ser egoístas. Si supiéramos con total certeza que el otro somos nosotros mismos, daríamos todo lo que tendríamos y seríamos ricos a no poder más. ¿Pero cómo explico yo esto de que, todos somos uno, el Uno es nosotros, tú eres yo y yo soy tú?

 

Esta explicación, me la dio el otro día mi dedo al que pillé filosofando con la pareja de mis pies.

 

DEDO:  - Uf, aïe, ¡Qué dolor!

PIES:   - ¿Qué te pasa, dedo, porqué te estás quejando tanto?

DEDO:  - Estoy molesto con la mente, que no hace más que pensar en sí misma. Le gusta complacerse en sus propios pensamientos. Alá, dale que te pega una y otra vez: “Que el ambiente en el trabajo era de lo más pésimo, qué el jefe estaba enojado porque le estaban haciendo la puñeta por allí; que sí los niños no obedecen, no comen, no se quieren acostar cuando ella ya está reventada; que si al marido no le gusta la cena; que ha decidido volver a trabajar para costear la revista, pero que ahora ya apenas tiene tiempo para meditar, leer, pasear o simplemente perezar en la cama o escuchar música…

PIES:   - Es cierto, díselo a nosotros. Nunca se relaja. Llega del trabajo corriendo para preparar la comida, para recoger a los niños del colegio, llevarlos a las actividades, ir a la compra, la plancha… y cuando se acuerda todavía está con los zapatos puestos y nosotros nos hemos hinchado. Y no te digo cuánto pesa el conjunto, porque cuando la mente tiene ansiedad y no se quiere, empieza a atiborrarse de pasteles y galletas y claro ¡se está poniendo como una foca, no la mente por supuesto, el conjunto! ¿Y quién tiene la culpa? Evidentemente ella. ¿Pero quién paga el pato? Nosotros los pies y también a veces el pobre diablo del estómago. ¿Pero bueno, a ti que te ha pasado?

DEDO:  - Pues bien, el otro día, la jefa había decidido tomarse las cosas con más tranquilidad y ocuparse un poco de su hijo. Quería solamente disfrutar del momento, sacar a su niña interior y jugar a los coches con el pequeñín. O sea intentaba ser toda una madraza. Casi lo estaba consiguiendo cuando tuvo que construir las carreteras. Tenía que montar unos trozos con otros, no encajaban, empezó a impacientarse y zas, ala una pieza se montó encima de la otra y me rozó el pellejo hasta brotarme sangre. Habéis visto, pierde el control por nada y jamás piensa en el daño que nos puede causar. Ella también lo lamenta, es cierto, pero más lo padezco yo. Ni siquiera tomó el tiempo de ocuparse de mi herida y transcurridos unos días, se me infectó. Es que siendo yo el complemento de la mano, mucho uso le doy al conjunto, que si friego, que si cojo, que si pelo, que si acaricio, que si regaño… sin mí no sería ella nada la pretenciosa, la engreída. Los cerebros y las mentes que creen pertenecerles, se sobrevaloran, piensan que la inteligencia está en su centro, cuando la inteligencia está en el conjunto. Sólo son unos pocos científicos los que hoy, ya se atreven a desvelar tal verdad. ¡La culpa la tienen la mente y su amigo el ego, los dos hacen buena pareja! Os lo digo yo, que los estoy viendo más cerca que vosotros, los pies. Días tras días los observo y sufro en silencio igual que vosotros. No se han dado cuenta de que todos pensamos y somos inteligentes. (…) la verdad es que creo que hay una luz de esperanza, porque el otro día vi la mente, decirles a los ojos que echaran un vistazo a la infección, mandó la orden a mis compañeros, los demás dedos para arrancar la costra, limpiar la herida y me echó a continuación mercromina. Ya me había hartado de tanto sufrimiento, estaban dándome unas punzadas, estaba al rojo vivo y decidimos todos al unísono con la ayuda de los nervios y del cerebro darle un toque a la mente para que al fin nos prestase más atención. Incluso se despertó durante la noche por la tabarra que le dimos. Al fin, decidió escucharnos y no solamente nos atendió sino que nos prestó atención. Ella, la mente, no hizo nada sino observarnos. Vio como una vez limpiada la zona, empezamos todos a colaborar y a regenerar el patio haciendo supurar un líquido transparente para cubrir el hueco que la infección había dejado. De pronto se dio cuenta que no había hecho nada por mí, el dedo; por la piel; por la sangre y el resto de mis compañeros, porque nosotros sabíamos lo que teníamos que hacer. Por primera vez en su vida, la mente se dio cuenta de nuestra sabiduría y nos rindió homenaje. No dijo nada, pero todos lo sentimos, sentimos su agradecimiento al conjunto de las células que todos nosotros somos y que ella también es: el YO SOY”.

 

En verdad, creo que es una excelente comparación, el Universo es nuestro cuerpo al completo, las células somos nosotros. Mi dedo es mi vecina, mi pie izquierdo mi compañero de trabajo, mi pie derecho mi suegro y – Yo, Sylvie, quién soy? Sino también el todo reunificado-. Para mi buen funcionamiento, me es imprescindible la colaboración de cada una de mis partes, cada uno de mis propios elementos.

 

En definitiva lo que nos impide ver el conjunto, es nuestro concepto erróneo de que estamos separados, desconectados de la totalidad.

 

Sylvie

SOY UNA GATA ÁGIL

Escrito por eivlys 12-11-2009 en General. Comentarios (0)

SOY UNA GATA ÁGIL

 

El otro día hablando sobre los gatos en casa de una amiga, me comentó algo que había leído hacía muy poco, que los gatos tienen la capacidad de neutralizar la energía negativa que rodea a las personas. En la Atlántida eran venerados por su capacidad de sanación. Me dijo también que eran amorosos pero muy independientes. Fue entonces cuando entendí un sueño de hace muchos años:

 

Soy una gata moviéndome encima de los palets de mi empresa. Saltaba de un palet a otro, con mucha agilidad. Esperaba la aparición de mi guía Rafaël y recuerdo que veía a un antiguo compañero de trabajo llamado Alejandro.

 

Había mucha luz en el sueño y aparentemente todo iba bien, no obstante no me gustó el sueño por una razón, yo era una gata. Yo tenía los gatos por falsos y ariscos. Pensaba que llegada la premonición, el sueño me enseñaría una tendencia mía hacia la falsedad y la prepotencia. Recuerdo al gato de mi abuela materna, al que no podíamos acariciar porque cuando menos te lo esperabas te daba un zarpazo. Me encantan los felinos, porque son francamente preciosos, pero en realidad siempre me han atraído más los perros, porque dependen más de nosotros los humanos. Nunca me ha gustado el desapego de los gatos. Y allí fue donde me pillé y entendí lo que yo siempre había hecho y lo que siempre esperaba de mis relaciones: apego. Actuaba como un perro faldero y exigía lo mismo de los demás. Mi perro es un encanto de perro, pero como bien dice mi hija, está enamorado, me adora y no me deja ni a tiros. ¡Estos últimos días me sorprendo diciéndole que es demasiado pegajoso! No me deja tranquila ni un minuto. Atraemos lo que deseamos y hasta en el comportamiento de mi perro, podía haber leído, un deseo mío de hacer y querer lo mismo de mis relaciones, sobre todo íntimas. ¡Adorar y ser adorado!

 

Pero hoy me doy cuenta después de mucho tiempo de soltería, que me costaría muchísimo perder la libertad que adquirí recientemente. Ahora actúo como una gata. Puede ser muy cariñosa, pero llegan momentos cuando necesito mi libertad y entonces me voy, me vuelvo hacia el interior, me ocupo de mis pasiones y ¡que no me moleste nadie! Hace muchos años mi ex -marido me decía que yo me aburría, y tenía razón. Y ésta fue una de las razones por las que yo me apegaba a él, vivía a través de él. No tenía autonomía propia, independencia. Parecía que me iba a morir, si no estaba a su lado.

 

GATO: (María Jesús Palmer: ¿Para qué soñamos?) Los instintos femeninos en su aspecto negativo. La posibilidad de engaños, traiciones, astucias o falsedades, provocadas por celos o por envidia.

 

GATO: sacado de Internet.

Independencia
En Egipto, los gatos siempre fueron tratados con privilegios especiales. En Escandinavia, el gato era el símbolo de la fertilidad, y en India es el símbolo de los nacimientos. En tiempos antiguos se creía que las brujas tomaban la forma de sus gatos por la noche. Los gatos son ferozmente independientes. Tú nunca puedes poseer uno: él te permite cuidarlo y amarlo, pero sólo bajo sus propios términos. Van y vienen como  y cuando se les antoja.
La medicina de Gato es independencia, curiosidad, muchas vidas, astucia, curación, la habilidad de luchar al sentirse acorralado, poder ver lo invisible, y la protección. Gato también representa el amor, y puede ayudarnos en la meditación.
Si Gato es tu Animal de Poder, entonces hay magia y misterio en tu vida. Eres independiente y un libre pensador. Probablemente te sientes energetizado por la noche. Optas por quedarte con alguna persona o en alguna situación hasta que te aburre, y entonces te marchas. Tienes un gran talento para organizar eventos y cosas.
Algunas partes por Julia C. White © 1995-99. ISBN 1-888059-25-7

http://www.mind-surf.net/drogas/animalesdepoder.htm

 

Por último siento que lo del gato y Alejandro tiene que ver con la película Ágora y el faro y la biblioteca de Alejandría.

 

Sylvie

MI PADRE ESTÁ CONMIGO

Escrito por eivlys 12-11-2009 en General. Comentarios (0)

 

MI PADRE ESTÁ CONMIGO

 

Hace cosa de 3 ó 4 semanas que llevo recibiendo la visita de mi padre.

 

No sería raro si no fuese por el hecho de que mi padre murió el 13 de marzo de 1991 de un cáncer de garganta y pulmón. Por cierto os contaré que mi padrastro (2º esposo de mi madre) murió la noche del 13 al 14 de marzo de 1996 (a las 00h50), a consecuencias de un cáncer de pulmón y garganta. Mi madre siempre dijo que el número 13 era un número de suerte para ella, ya que nació un 13. Otro detalle bastante interesante es que yo nací el 4 de marzo bastante tarde en la noche, lo que hace en numerología tántrica en casi los 3 casos un 4 en Alma y un 3 en karma.

 

En varias ocasiones pude ya disfrutar de su grata presencia, últimamente, es más seguido. Lo suele hacer en sueños, en visiones pero sobre todo por su olor. Mi padre era alcohólico y por las mañanas aunque no bebiese, de su cuerpo emanaba un olor a piel impregnada de alcohol. La primera vez de las últimas semanas, lo olí en algún sitio y entendí la información que me quiso dar. Investigué si lo que creí era cierto y se corroboró la averiguación. Se repitió por segunda vez la misma estrategia para que yo supiese que él se preocupaba por alguien de mi familia, que no estaba sola afrontando el problema. En realidad, no estoy muy preocupada, pero sí me gustó que mi padre hiciese acto de presencia en un momento de duda que tuve. Por otro lado fue un padre muy ausente y para mí fue un poco como recuperarlo. La tercera vez, fue de otra manera y me sorprendió la manera que eligió para decirme que seguía conmigo. Entré hace 3/4 días en el ascensor y vi un paquete de tabaco en el suelo, era un paquete de "GAULOISES BLONDES", marca de tabaco que mi padre fumaba en Bélgica y que se ve muy poco por aquí. El anagrama de "Gauloises" es un casco con alas, igual que el casco de Hermes. ¿Tendrá que ver el casco con la protección de mi cabeza? (ver la última meditación con el tambor de Rosa - 3ª parte investigación Rosa/conejo: La Reina del Mar) ¿Debo aligerar mi cabeza de obsesiones, de preocupaciones mentales, de ideas incongruentes? ¿Debo no preocuparme tanto por las cosas? Puede ser.

 

http://eivlys.blogspot.es/img/gauloises.jpg 

 

No obstante creo que podría tener que ver con El Curso de Milagros y la lección nº 137 "CUANDO ME CURO NO SOY EL ÚNICO QUE SE CURA y con una pasaje de otro capítulo cuando dice que si la enfermedad es una ilusión, la sanación es otra ilusión. Me explico: según el libro, hay dos mundos para el ser humano, el mundo del Ego (el mundo de las ilusiones) que en realidad no existe y el mundo de las ideas divinas, el mundo real, el que a penas nadie es capaz de ver. Si la enfermedad pertenece al mundo del ego, en realidad la enfermedad no existe, porque el mundo del ego no existe, por lo tanto el sanar un estado de enfermedad, no tiene razón de ser porque la enfermedad jamás existió. ¿Qué existe? ¿En definitiva qué es real? LA SALUD, un estado de eterna salud. El llegar a comprender y practicar esta idea, sería aligerar bastante los quebraderos de cabeza que nos traen no solamente la enfermedad, sino todas nuestras obsesiones, nuestros sufrimientos y problemas… De momento necesitamos todavía la ilusión de la sanación hasta que comprendamos que jamás hemos enfermado. El Curso de Milagros dice que todos somos uno, por lo tanto cualquier cambio positivo en un persona, genera un cambio positivo en su alrededor y afecta a los que están cerca. Cuando somos ejemplos de salud y felicidad, esto destiñe en los demás. Científicamente está ya comprobado. Observaron en una isla con monos, que cuando un mono empezó a lavar una patata en el agua antes de comerla, los demás lo copiaron, pero otros monos en otros lugares sin posibilidad de comunicación con los primeros, empezaron también a lavar los alimentos antes de ingerirlos. Los ejercicios del Curso de Milagros son de comprensión pero también de repetición y afirmación, una especie de lavado de cerebro para quitar todas las porquerías, los errores que nos metieron en el coco durante generaciones, eones…  Cada vez que repito durante un día: “Cuando me curo no soy el único que se cura”, estoy reafirmando que me estoy curando, y que al mismo tiempo estoy ayudando a otros a curar, lo cual conlleva un enorme sentido de responsabilidad para con nuestros hermanos. Esto suena a Ho’oponopono.

 

Hoy he olido por cuarta vez a mi padre en un sitio donde jamás le hubiese ubicado. Reflexionando sobre el porqué, sobre su posible significado, recordé de pronto un sueño donde él estaba muy enojado conmigo por algo bueno que me ocurría. No podía creer que mi padre pudiese estar enfadado con su hija por pura envidia, hasta que entendí que podía representar a otra persona. Me sentí como Allison Dubois, de la serie “Medium”, con capacidad de prever y poder cambiar o evitar algo negativo. No sé aún qué palabras elegiré para cambiar esta envidia en confianza y en amor, pero vale la pena intentarlo.

 

Recordé de pronto el sueño con mi padre, del mes pasado, otra vez sano y feliz, maduro, simpático… yo creía que solamente aprendíamos y evolucionábamos cuando nos reencarnábamos, pero bien podría ocurrir que incluso cuando desencarnamos podemos seguir aprendiendo para no tenerlo que hacer en el plano físico.

 

Siempre ha sido algo que me ha preocupado, siempre pensé que mi padre tendría que volver a encarnar y sufrir dificultades para aprender a superar su adicción al alcohol y demás errores, pero al parecer no es así. Me alegro pensar que mi padre está en fase de recuperación, sigue evolucionando aunque todavía no haya vuelto a reencarnarse.

 

¡Te quiero, papa!

 

Sylvie