EIVLYS: Aprendiz a intérprete de sueños

emociones

UN TRUCO PARA SUPERAR UNA EMOCIÓN NEGATIVA

Escrito por eivlys 01-08-2010 en General. Comentarios (0)

 

 

UN TRUCO PARA SUPERAR UNA EMOCIÓN NEGATIVA

 

Muchos de nosotros nos quedamos atrapados en emociones que no nos dejan vivir. Inconscientemente nos gusta revolcar en este tipo de emociones en vez de intentar buscar salir de ellas. ¿Por qué? Esta pauta se debe a nuestros traumas, pero una de las posibles razones o causas es que esta agitación interna, esta turbación, esta alteración del sentir nos “emociona”, y por lo tanto nos hace “SENTIR”, nos hace creer que estamos vivos, nos hace sentir “SER” o eso al menos equivocadamente creemos. Un buen ejemplo de ello es el sentir la angustia de que no podríamos vivir sin la persona querida, si llegase a desaparecer de nuestra vida por voluntad propia o por una causa ajena a su intención como podría ser una muerte súbita.

 

¿No hay acaso otras maneras de SENTIR que estamos vivos sin pasar por el trance del sufrimiento? Prácticamente todos tenemos esta asignatura pendiente, yo estoy en ello y todavía no puedo compartir objetivamente mis inicios en el intento pero os daré un truco que me es válido al menos para intentar superar mi adicción al sufrimiento.

 

Desde hace algún tiempo cuando me embriaga una emoción negativa, no la rechazo (al rechazarla vuelve con incrementado ímpetu e inconscientemente nos alimentamos cada vez más de ella), la miro de frente sintiéndola en la profundidad de mi ser para que me pueda transmitir su sabiduría, el mensaje que mi alma quiere compartir conmigo. Después salgo de ella, no permito recrearme sin cesar y ocupo mi mente en otros menesteres más prácticos. A lo largo del día pongo atención a los signos o símbolos que mi Ser Interno/mi Yo Superior me envía a lo largo de los quehaceres cotidianos. Mi yo “persona”, mi personalidad conciente está ahora más atenta a todos los detalles diurnos: una película que parece reflejar mi estado emocional, el surgir en mi mente de una canción que pone de manifiesto la problemática psicológica que me concierne ahora mismo, el encontrarme casualmente con un cuento/arquetipo de los niños que simboliza mi conflicto interno actual… Ahora desde la observación conciente, desde un estado mental reflexivo y objetivo, me pongo a trabajar esta emoción. No vuelvo a involucrarme en ella, la observo desde un punto superior o desde un punto externo para entender la relación que hay entre el arquetipo recibido y lo que siento y me hace sufrir sin necesidad.

 

Generalmente con la comprensión objetiva del sufrimiento que estoy padeciendo y repitiendo, aparecen otros tipos de emociones más suaves que la precedente o sentimientos amorosos que me vuelven a equilibrar. Puede ocurrir que esta emoción negativa desaparezca para siempre o sólo momentáneamente. Esto dependerá de la profundidad del dolor o trauma que ha causado esta misma emoción negativa. Como las capas de las cebollas, se deben quitar poquito a poco y sin forzar demasiado.

 

El truco está en la OBSERVACIÓN objetiva, en nuestra capacidad de poder salir de la emoción para mirarla como si no fuese nuestra, desde la altura, desde el despegue, desde el desapego. Sé que no es fácil, pero cuanto más pronto nos pongamos a la obra ejercitando a este nuestro nuevo observador, más pronto seremos capaces de librarnos del sufrimiento inútil y vano.

 

Para las personas interesadas en la numerología tántrica, esta capacidad de elevación para superar un problema y fortalecerse emocionalmente, se debería a un número 7 en positivo.

 

Sylvie/eivlys.

 

LAS EMOCIONES

Escrito por eivlys 12-12-2009 en General. Comentarios (2)

LAS EMOCIONES

Siendo un espacio dedicado a las emociones, me parece bien hablar de ellas, intentar explicar lo que es una emoción. Las entiendo, las reconozco en mí pero difícilmente puedo describir lo que es una emoción. En el pequeño diccionario “Larousse” que tengo en mi mesita de noche, dan esta definición: Agitación del ánimo que nace de una causa pasajera. Una emoción es una respuesta física que siento en mis cuerpos tanto “emocional” y “físico” cuando ha ocurrido algo en el exterior. Por ejemplo, tengo que examinarme del carné de conducir, tiemblo de miedo antes la posibilidad del fracaso y me pongo muy nerviosa; al cruzar la calle veo a mi nuevo amor, y me lleno de alegría y placer. Para mí las emociones pertenecen al mundo de los sentidos pero también al de los pensamientos. Veo un bonito paisaje, toco una tela suave o áspera, oigo una preciosa melodía o un grito estridente, huelo el aroma de un buen guiso… rápidamente, sin ser consciente de ello, me pongo a pensar, a recordar vivencias pasadas y automáticamente surge en mi cuerpo, en mi “ser” un sentir, una sensación agradable o desagradable. Yo creo que podría decir que la emoción es también un “sentir”, una manera de sentir, ya que nos permite sentir, percibir, percatar, notar experimentar. Nuestros 5 sentidos nos permiten sentir, recibir, en forma de sensaciones, información pura, neutra sobre nuestro entorno. Un olor, una imagen no son ni negativos, ni positivos, simplemente son. En cambio la emoción no es pura sino variable, puede ser positiva o negativa según nuestras vivencias personales. Quizás pueda arriesgarme a decir que las emociones son sensaciones subjetivas, reacciones químicas personales a situaciones externas.

Para poder explicar lo que es una emoción, busqué información en Internet y vi un artículo que me pareció muy interesante y quiero compartir con vosotros: “Qué es la emoción”. En un momento dado hablan de poder controlar nuestras emociones, o sea intentar que los demás no puedan ver nuestras emociones practicando el arte del disimulo, del engaño… pero que en realidad esto no significa en absoluto que podamos controlar una emoción negativa para que no nos afecte o no nos haga sufrir.

En lo que a mí me concierne, veo mucho más interesante aprender de las emociones o aprender a controlar mi vida emocional para liberarme de las que me dañan. Ésta es una tarea muy difícil, pero no imposible. Para ello tenemos que aprender a conocernos, a sentir bien y sobre todo a pensar bien. Podemos aprender a disimular nuestras emociones, para que no nos hagan daño desde el exterior, pero seguiremos sufriendo por dentro porque no seremos nunca auténticos. Tenemos que aprender a pensar bien, a ser coherentes, a tener los pies en la tierra, porque en caso contrario viviremos de ilusiones que nos proporcionarán en un principio emociones de placer, júbilo o alegría que pronto se transformarán en desilusiones y sufrimientos.

Sospecho que si dejamos la mente del Ego/ilusión para adentrarnos en la mente real/Divina, poco a poco dejaremos el mundo de las emociones para adentrarnos en el mundo de los sentimientos puros. No me atrevo mucho a hablar de sentimientos puros ya que carezco de información sobre ellos, probablemente incluso no sé lo que es sentir de verdad, sentir puramente, por ejemplo experimentar un sentimiento puro de amor, o quizás lo haya experimentado pero no lo ubico bien entre la emoción del amor y el sentimiento puro del amor. Creo que muchos de nosotros hablamos del Amor, cuando hablamos de la emoción del amor, de esta sensación de bien estar que nos da alas cuando somos amados o valorados por alguien que nos gusta, cuando recibimos algo bueno. Pero el amor puro, según lo que escucho, leo o creo, es el que tiene la capacidad de dar amor sin recibir nada a cambio, es el que es capaz incluso de dar una sonrisa sincera, respeto, ayuda al que lo engañó, traicionó, hirió sin ser su felpudo, es un amor que no juzga sino que entiende que esta persona "no sabe", que esta persona está simplemente perdida... y yo todavía no puedo hablar de este tipo de amor, este tipo de extrema generosidad…

Sylvie

 

¿QUÉ ES LA EMOCIÓN?

Escrito por eivlys 11-12-2009 en General. Comentarios (0)

¿Qué es la emoción?

Buscando información sobre las emociones he encontrado este artículo en Internet que me pareció muy interesante.

 

M.P. González, E. Barrull, C. Pons y P. Marteles, 1998

Hasta el trabajo de Wukmir (1967), nadie ha sabido dar una explicación coherente del fenómeno de la emoción. Todo lo que se ha dicho de ella y se sigue diciendo, son vaguedades y descripciones de sus efectos muy generales. En este artículo, queremos resumir la aportación de Wukmir al esclarecimiento definitivo del fenómeno emocional. Esperamos que la lectura detenida y reflexiva de este artículo pueda aclarar definitivamente al lector algo tan fundamental como es la naturaleza de las emociones.

Aproximación a la emoción

En cada instante experimentamos algún tipo de emoción o sentimiento. Nuestro estado emocional varía a lo largo del día en función de lo que nos ocurre y de los estímulos que percibimos. Otra cosa es que tengamos siempre conciencia de ello, es decir, que sepamos y podamos expresar con claridad que emoción experimentamos en un momento dado.

Las emociones son experiencias muy complejas y para expresarlas utilizamos una gran variedad de términos, además de gestos y actitudes. De hecho, podemos utilizar todas las palabras del diccionario para expresar emociones distintas y, por tanto, es imposible hacer una descripción y clasificación de todas las emociones que podemos experimentar. Sin embargo, el vocabulario usual para describir las emociones es mucho más reducido y ello permite que las personas de un mismo entorno cultural puedan compartirlas. En la siguiente tabla se muestran algunas tanto en sus vertientes positivas como negativas.

Emociones positivas

Emociones negativas

Me siento ...

Siento ...

Me siento ...

Siento ...

Bien

Bienestar

Mal

Malestar

Feliz

Felicidad

Desgraciado

Desgracia

Sano

Salud

Enfermo

Enfermedad

Alegre

Alegría

Triste

Tristeza

Fuerte

Fortaleza

Débil

Debilidad

Acompañado

Compañía

Solo

Soledad

etc.

etc.

etc.

etc.

La complejidad con la que podemos expresar nuestras emociones nos hace pensar que la emoción es un proceso multifactorial o multidimensional. Uno siempre tiene la impresión de que le faltan palabras para describir con precisión sus emociones.

Pero debajo de esta complejidad subyace un factor común a todas las emociones: cada emoción expresa una cantidad o magnitud en una escala positivo/negativo. Así, experimentamos emociones positivas y negativas en grados variables y de intensidad diversa. Podemos experimentar cambios de intensidad emocional bruscos o graduales, bien hacia lo positivo o bien hacia lo negativo. Es decir, toda emoción representa una magnitud o medida a lo largo de un continuo, que puede tomar valores positivos o negativos.

En el lenguaje cotidiano, expresamos nuestras emociones dentro de una escala positivo-negativo y en magnitudes variables, como "me siento bien", "me siento muy bien", "me siento extraordinariamente bien" (intensidades o grados del polo positivo) o "me siento mal", "me siento muy mal", "me siento extraordinariamente mal" (intensidades o grados del polo negativo).

Según sea la situación que provoca la emoción, escogemos unas palabras u otras como 'amor', 'amistad', 'temor', 'incertidumbre', 'respeto', etc., que, además, señala su signo (positivo o negativo). Y según sea la intensidad de la emoción escogemos palabras como 'nada', 'poco', ' bastante', 'muy', etc. y así, componemos la descripción de una emoción. Decimos, por ejemplo, "me siento muy comprendido" (positiva) o "me siento un poco defraudado" (negativa).

En consecuencia, podemos reconocer en toda emoción dos componentes bien diferenciados. Por un lado, un componente cualitativo que se expresa mediante la palabra que utilizamos para describir la emoción (amor, amistad, temor, inseguridad, etc.) y que determina su signo positivo o negativo. Por otro lado, toda emoción posee un componente cuantitativo que se expresa mediante palabras de magnitud (poco, bastante, mucho, gran, algo, etc.), tanto para las emociones positivas como negativas.

Emoción como valoración o medida de la probabilidad de supervivencia

Ahora nos falta determinar a qué se refiere este componente cuantitativo (magnitud positiva o negativa) que contiene toda emoción. ¿Que es lo que mide cada una de nuestras emociones? ¿Qué significa 'positivo' y 'negativo' en nuestras emociones?

Los organismos vivos disponen de mecanismos perceptivos que les permiten reconocer aquellos estímulos que son significativos para su supervivencia: para obtener comida, para protegerse de un ataque, etc. Pero la percepción cubre sólo una parte del problema. La percepción tiene como objeto reconocer los estímulos, saber que son.

Esto no es suficiente para un ser vivo. Además, necesita saber si esto que ha percibido (que ya ha reconocido) le es útil y favorable para su supervivencia o no. ¿Qué mecanismos tienen los seres vivos para determinar si lo que han percibido es favorable para su supervivencia o no?

V.J. Wukmir (1967) planteó que tales mecanismos son las emociones. La emoción es una respuesta inmediata del organismo que le informa del grado de favorabilidad de un estímulo o situación. Si la situación le parece favorecer su supervivencia, experimenta una emoción positiva (alegría, satisfacción, deseo, paz, etc.) y sino, experimenta una emoción negativa (tristeza, desilusión, pena, angustia, etc.). De esta forma, los organismos vivos disponen del mecanismo de la emoción para orientarse, a modo de brújula, en cada situación, buscando aquellas situaciones que son favorables a su supervivencia (son las que producen emociones positivas) y alejándoles de las  negativas para su supervivencia (que producen emociones negativas).

Por ejemplo, cuando entramos en una reunión, lo primero que hacemos es reconocer (percibir) a las personas que están en la sala y casi simultáneamente, empezamos a experimentar nuevas emociones relacionadas con la nueva situación. Si lo que sentimos es positivo y agradable significa que nuestro mecanismo emocional valora que la situación, lo que allí ocurre, es favorable para nuestra supervivencia (negocios, afecto, conocimientos, etc.). Por el contrario, si nos sentimos mal, inquietos, forzados, etc., significa que nuestro mecanismo emocional cree que la situación puede perjudicarnos.

Esta valoración emocional se realiza mediante mecanismos físico-químicos muy diversos dependiendo de la complejidad del organismo. Un organismo unicelular posee mecanismos simples para evaluar si una situación o estímulo le es favorable o desfavorable, mientras que un mamífero, por ejemplo, posee mecanismos emocionales mucho más complejos, en los que su sistema nervioso juega el papel fundamental.

Con la aparición y desarrollo del córtex, los procesos cognitivos participan de forma fundamental en la elaboración de las emociones. En particular, la importancia del neocórtex en la especie humana es tal que, los procesos cognitivos determinan en gran medida nuestras emociones. Pero el hecho de que el córtex y neocórtex participen en la elaboración de las emociones no significa que sea de forma consciente. La elaboración de las emociones es un proceso no voluntario, del que se puede ser sólo parcialmente consciente.

A menudo se habla del control emocional o de controlar las emociones como una habilidad necesaria para el buen desarrollo de nuestras relaciones sociales. En este caso, controlar las emociones significa que uno sea capaz de no mostrar las emociones que está experimentando. Es decir, no tenemos control sobre la emoción misma sino sobre su manifestación externa.

En definitiva, queremos decir que, por medio de la emoción, un organismo sabe, consciente o inconscientemente, si una situación es más o menos favorable para su supervivencia. La emoción es el mecanismo fundamental que poseen todos los seres vivos para orientarse en su lucha por la supervivencia.

Ahora bien, todo organismo puede equivocarse en su valoración emocional. Todo proceso de medida puede ser erróneo en grados variables. Los mecanismos emocionales, al igual que los perceptivos, son limitados y están sometidos a múltiples incidencias, tanto internas como externas, que disminuyen su eficacia. En consecuencia, la emoción experimentada puede no corresponder a la realidad de la situación y producir graves perjuicios al organismo. Es decir, una situación puede ser valorada positivamente (experimentar una emoción positiva), aunque, en realidad, sea muy perjudicial para el organismo.

Un ejemplo típico es el efecto droga. La droga es un estímulo capaz de engañar al sistema emocional produciendo emociones positivas, es decir, hacer que el organismo valore dicho estímulo como positivo para su supervivencia, cuando, en realidad es todo lo contrario. De hecho, en la vida de los seres vivos, los errores emocionales son frecuentes. Nuestra experiencia subjetiva nos enseña que muchas emociones experimentadas son incorrectas y que sólo mediante un gran esfuerzo de introspección puede desentrañarse el tipo de emoción que corresponde con nuestra realidad. Saber lo que sentimos verdaderamente es algo difícil de lograr. Esto no tendría mayores consecuencias si no fuese porque la emoción determina directamente todo nuestro comportamiento y el error nos sitúa en una posición de riesgo.

En resumen, Wukmir planteó que siendo la vida y la supervivencia lo positivo para un ser vivo, la emoción es el resultado de una medida (o valoración) subjetiva de la posibilidad o probabilidad de supervivencia del organismo en una situación dada o frente a unos estímulos determinados. La emoción informa al organismo acerca de la favorabilidad de cada situación. Diríamos, pues, que la emoción se comporta como una variable de estado intensiva (el valor total es igual al promedio de las partes). A cada estado de nuestro organismo le corresponde una emoción, que es más positiva cuando se trata de un estado más saludable, más orientado hacia la vida (orexis) y es más negativa cuando nuestro estado se acerca más a la enfermedad y la muerte (anorexis). Pero, como todo proceso de medida, las emociones están sujetas a errores que acaban perjudicando al organismo.