¿LAS DECISIONES SON INCONSCIENTES? PREGUNTA/REFLEXIÓN

Escrito por eivlys 15-02-2011 en General. Comentarios (0)



¿LAS DECISIONES SON INCONSCIENTES?




Vi ayer por la noche el programa de Eduard Punset: “Redes” que trataba de un estudio que demuestra que hay máquinas que pueden ver, detectar que nuestro cerebro ya ha tomado una decisión que nosotros conscientemente tardaremos todavía de 5 a 10 segundos más en tomar.


Se planteaba la pregunta: “¿Donde está entonces nuestro libre albedrío?”.


¿Alguien maneja los hilos de nuestra voluntad? ¿Para qué sirve la existencia, si no somos libres?


Volvemos al despertar de la conciencia, la necesidad imprescindible de no dejarnos llevar o manipular por los demás, por la publicidad, por los gobiernos... recordé de pronto una explicación de Carlos Espinosa, nuestro profesor de metafísica, que nos dio hace dos o tres semanas sobre los egrégores.


La primera ley metafísica es la ley del Mentalismo: todo es mente, la mente es creativa. Para crear algo, primero hay que pensarlo. Cuando pensamos, generamos una energía invisible que se engrosa al encontrarse con otro pensamiento afín. Si tenemos pensamientos de amor y paz, generamos equilibrio y armonía a nuestro alrededor o al otro lado del mundo, pero si son pensamientos de odio que se juntan con otros de ira y así sucesivamente, creamos masas de energías negativas que provocan desequilibrios, guerras, catástrofes ambientales... que nos son devueltas como lo haría un boomerang.


Cuando necesitamos tomar una decisión, si somos personas poco lanzadas, miedosas, dudosas, podríamos estar expuestas a la influencias de estas masas de energía moviéndose a nuestro alrededor. Si son buenas energías, puede que salgamos beneficiados pero si son malas, será todo lo contrario. ¿No será acaso esto, lo que la máquina es capaz de detectar, que no tenemos poder propio de decisión, porque estamos siendo influenciados por estas masas de energías que nos rodean antes de saberlo y por lo tanto maneja nuestro poder decisivo?


El programa hablaba de futuras máquinas capaces de leernos el pensamiento, detectar las mentiras... Mis hijos y yo estábamos escuchando atentamente hablar de estos avances científicos y tecnológicos cuando de pronto mi hija pensó y afirmó: “mamá, pero la máquina está intentando hacer lo que tu ya haces. Se refería a un análisis de un sueño que habíamos hecho por la mañana, gracias al cual se había dado cuenta perfectamente que sabía lo que hacía otra persona y lo que pensaba en este momento. Recuerdo su reacción por la mañana horrorizada pensando que si ella había podido descubrir lo que una persona pensaba, otra persona también podía hacer lo mismo y por lo tanto no quedaba atisbo de privacidad. Le dije que era cierto y que por ello, debía sólo utilizar la información recibida con el propósito de amar, ayudar, apoyar y no juzgar jamás. Al mismo tiempo debemos aprender a no tener miedo de lo que piensen los demás de nosotros, a aceptarnos tales como somos. Con el tiempo no nos avergonzaremos de ningún pensamiento y por lo tanto no nos molestará ser transparentes.


Al terminar el análisis del sueño de mi hija, estuve analizando el sueño de un amigo. Cada día me quedo más maravillada no sólo con la capacidad que tienen los sueños para comunicarse con nosotros con el único propósito de ayudarnos, sino como al mismo tiempo los elementos físicos a través de objetos, imágenes, circunstancias nos reflejan la misma realidad, el mismo mensaje, la misma intención justo delante de nuestras narices. Mi amigo me llamó por teléfono - él y mi hija que se conocen pero no se ven, llevan dos semanas teniendo sueños parecidos y viendo la realidad del otro – si no fuese yo intermediaria, ellos no se habrían dado cuenta de esta capacidad que tienen. Conforme iba paseándose y relatándome el sueño, se paraba en la playa describiéndome escenas que veía, como un castillo de arena... todos los elementos descriptivos del castillo me ayudaban a descifrar su sueño y explicar la interpretación que yo le daba con su ayuda, su sentir, sus reflexiones... por la noche hablé con una tercera persona que tampoco tiene contacto ni con mi hija y ni con mi amigo, y ella añadió otro elemento más, un mismo elemento en varios sueños de distintas personas. Cada vez que observo este fenómeno, me doy cuenta de la gran RED inconsciente que nos une a todos, que une todas nuestras mentes personales. Estamos todos interconectados. TODOS SOMOS UNO.


Sylvie